viernes, 6 de mayo de 2011

¿¡¡OTRO ROBO!!?

Fin del stage. Después de toda la semana trabajando en el campamento de día con Sensactifs, después de una evaluación entre Christine, Fabio y yo, después de despedir a cada uno de los niños y sus padres, recoger el material, cargarlo en el coche, volver a la asociación, descargar, guardar, organizar... Después de una buena jornada de trabajo, ya sin mi bicicleta volví a casa. Eso sí, ahora con los patines.

Decidí, aunque estaba cansada, salir a ver a mis amigos, con quienes me río mucho y lo paso realmente bien. Para mí era una noche diferente. Era tarde, hacía buen tiempo, al día siguiente no trabajaba, iba a estar rodeada de gente que me importa y además era jueves. Un día especial en Toulouse, como en cualquier ciudad universitaria, donde el ambiente festivo te hace volver a despertar por muy cansado que estés, te hace como renacer, reír, disfrutar y olvidarte de las agujetas y otras dolencias, de que te han robado la bicicleta y de todas esas cosas que cada uno de nosotros tenemos en la cabeza... Iba a ser una noche bonita y lo fue:

Como ahora no tengo bicicleta, fui andando a la plaza Saint Pierre, donde nos solemos reunir. Caminaba tranquila, pensando en que el trabajo había terminado hasta el lunes, observaba a la gente, respirando la noche primaveral, relajada, me colocaba bien el foulard, porque a pesar de que hace buen tiempo, hasta el 40 de mayo... Me dio tiempo a pensar que me apetecía tomar una cerveza, esperaba que mis amigos estuviesen sentados en la terraza, porque hacía buena noche, comentar el plan que tendríamos para el fin de semana, contarles lo contenta que estaba este día... 

Cuando llegué ahí estaban todos. Sus sonrisas perpetuas, como siempre, ¡Que te hacen levantarte por las nubes! Siempre buenas caras, siempre buenas palabras, siempre a gusto. Mi pequeña familia en Francia. Laura L, Clara, Jose Luis, Isabel y Kévin estaban allí y cuando llegué como siempre nos saludamos de buen humor y con ganas de compartir.
Al fin había llegado. Después de dos besos por persona, dejé mi foulard sobre la mesa, mi teléfono móvil y la tarjeta del metro. Dispuesta para levantar la mano y llamar al camarero, porque esa cervecita fresca, estaba a punto de llegar, mientras yo hablaba con Laura. 

De repente, la noche dio un giro espectacular, dramático, de película, lleno de intriga y emociones. En el segundo en que levantaba la mano para llamar al camarero y giraba la cabeza para seguir hablando con Laura, pasó frente a mis ojos un chico de piel oscura, vestido con ropa oscura que a la vez que aumentaba su velocidad, cogía un bolso marrón que se encontraba en nuestra mesa, justo en frente de mi, en la parte de la terraza, que da a la acera de la calle.
En ese mismo momento, comencé a correr como si aquel personaje desconocido y repentino, hubiera robado mi propia piel. Corría, corría y las palabras y pensamientos se me cruzaban. Español, francés... Ladrón, bolso, robo... Yo seguía corriendo y Jose Luis y Kévin no perdieron un segundo para intentar atrapar también al chico de piel oscura y ropa oscura.
Polis como en la serie "Pacific Blue" También los hay en Toulouse


De repente, dos jóvenes aparecieron en bicicleta, mientras Jose Luis, gritaba, ¡Voleur! ¡Voleur! (Ladrón en francés). Seguimos corriendo, a mí el corazón me latía muy rápido, me empezaba a faltar el aire y se me concentraban los pensamientos, mientras corría sin conciencia del destino. Había cada vez más oscuridad, vallas de obras y caminos desconocidos. Primero cemento, luego piedras, hierba... Corría. 
Una sensación de miedo a no conseguir el bolso, a que nos pasara algo, a la incertidumbre, empezó a entrar en mi cuerpo a la vez que casi ahogada, cogía aire pero entonces, fue cuando el muchacho de piel oscura y ropa oscura, cayó tendido al suelo, por aquellos hombres montados en bicicleta, que nada más y nada menos, eran policías y a lo Pacific Blue, terminaron con él.

Tomé aire, me uní a Jose Luis y Kévin, sentí sus corazones acelerados como el mío y sus caras de incertidumbre y desconcierto. Imagino que como la mía. Hablamos con uno de los policías mientras el chico de piel oscura y ropa oscura yacía tendido en el suelo boca a bajo, con las manos esposadas a la espalda. 
Ya había calma, pero todavía había que montar el rompecabezas. Por orden del policía, fui a buscar a Clara, la dueña del bolso. Cuando regresé al bar, era un alboroto. Unos habíamos corrido, pero mientras tanto otro escenario se encontraba en el bar:
Isabel, Laura y Clara, llamaron a la policía con ayuda de algunas personas que había por allí, concretamente una chica francesa que hablaba también español. Laura recogía las pertenencias de los que habíamos salido corriendo sin previo aviso y cada una a su manera, se hacía una idea de lo que había pasado con aquel personaje y con nosotros. También desconcierto, miedo, incertidumbre. Y Clara... Casualmente era el día que más objetos de valor llevaba en su bolso.

Al fin nos reunimos todos y el ambiente era diferente. Aunque estábamos entre la oscuridad, alejados de los bares, la gente y el ruido, se nos sentía más sosegados, tranquilos, seguros. Estábamos todos, todos bien. Acompañados de dos policías y con el chico de piel oscura y ropa oscura esperando sentencia, a nuestro lado, pero esposado. 

Antes de llevárselo hasta el coche de policía, nos miró uno a uno. No dejé de observarlo. No sé porqué. Quizás porque quería mirar de frente a la persona que había cambiado en transcurso de la noche, alguien con o sin escrúpulos que roba. Quería reconocer el rostro de esa persona que en tan poco tiempo me había hecho sentir hasta miedo. Ese que nos había desconcertado a todos. Su mirada era penetrante, pero triste. Su expresión fría. Podía haber dicho lo siento. No lo hizo. Ni siquiera denotaba sentimiento alguno de culpabilidad. Y no bajó la cabeza. Nos miró fijamente y pasó sus ojos por cada uno de nosotros mientras caminaba hacia su destino próximo.

Clara Y Kévin fueron a declarar a comisaría para poder recuperar el bolso y denunciar a nuestro antagonista. En lo que al chico de piel oscura y ropa oscura respecta, no era la primera vez que hacía algo así. Ya estaba fichado con lo que iba a pasar una pequeña temporada en el calabozo.


Esta historia termina, brindando entre todos con una cerveza (¡al fin!).
Porque no siempre ganan los malos. Porque la suerte se ha puesto de nuestra parte. Porque las casualidades o no casualidades nos acompañan durante todos los momentos de nuestra vida. Porque estando entre amigos, las alegrías y los disgustos se saborean de mejor manera. Porque el espectáculo debe continuar...

¡¡CHIN, CHIN!!

LA SUERTE ESTÁ DE MI LADO I

¿Quién me iba a decir que podía tener tanta suerte?

Primero, me llaman mis padres para decirme que me ha tocado nada más y nada menos que estar en la mesa electoral, recogiendo votos, el 22 de mayo, con motivo de las elecciones municipales de Calahorra, mi ciudad. ¡Toma ya! Me darán 50 euros y un bocata. A cambio, tendré que aguantar como la gente se mofa de la situación de los "elegidos", pensaré lo que estaría haciendo en Toulouse y pasaré alrededor de 15 horas perdiendo ese tiempo preciado... 
Esperemos que todos los papeleos, las llamadas y emails enviados, sirvan para justificar mi ausencia, porque como tenga que aparecer en Calahorra el 22 de mayo, estaré muy cabreada. 
¿Sabes como funciona esto en Francia? Es voluntario. Las personas se presentan como voluntarias para estar en las mesas electorales y a cambio no reciben nada. Así todos contentos. Con esta situación en España, eso de tener que ir obligatoriamente y sino, habrá consecuencias... Me siento como cuando estuve en Perú y en el fin de semana de elecciones había ley seca (Prohibición de consumir alcohol) Todo es obligatorio y prohibido... No me gusta.

Y segundo, en la misma semana, me encuentro con mi super amiga y compañera de rutas por Toulouse, sin una rueda... ¡Olé que bien! Y encima, llego a casa, le digo a Valerie, la señora de la casa donde vivo, que me han robado una rueda y me dice: - A mi ayer, la bici entera. Pues si es que a este ritmo, no va a existir la venta de bicicletas. De bici a bici y robo porque me toca.

Mi querida bicicleta, con su candado a juego y ahora... coja.
En fin, estoy de suerte... No es precisamente la suerte que esperaba, pero no deja de llamarse así. Porque si lo analizamos: ¿Qué posibilidades hay de que me toque en la mesa electoral? Entre 25.000 personas... ¡Es una suerte que me haya tocado a mí!
Y por otro lado: ¿Qué posibilidades hay de que me roben la rueda de atrás, cuando la fácil es la de adelante, en una ciudad con tantos habitantes? 

Estoy de suerte, una pena que no vaya a echar el euromillón, porque esta semana, fijo que me tocaba...
(O me robaban el bolso de camino...) Hablando de bolsos.... Y robos... Te recomiendo que leas atentamente la próxima entrada... No tendrá desperdicio...


lunes, 25 de abril de 2011

PASCUA

Con la gallina de chocolate, regalo de mis padres, en la ventana de mi habitación.

Un poco de cultura general, sobre este día de mucho trabajo para unos y un tiempo divino de vacaciones para otros...:

PREHISTORIA
Se piensa que el origen de la tradición de comer huevos al finalizar el invierno es una reminiscencia de la Edad de Hielo. Tras el duro invierno, y cuando apenas quedaban provisiones, con la llegada de la primavera volvían las aves desde el sur (esto solo es aplicable al hemisferio norte) y empezaban a poner huevos, de los que se alimentaban los hombres hasta que podían volver a cazar con la llegada de mejores temperaturas.

JUDAISMO

El Huevo de Pascua no aparece como un símbolo dentro de la costumbre judía. Sin embargo existe el simbolismo de utilizar un huevo duro dentro del plato (Keará) que se prepara durante el Séder de Pesaj, como una representación de la continuidad del ciclo de la vida (por su forma redondeada). Otro significado que se le otorga al huevo durante el Séder es el del endurecimiento del corazón de faraón Ramses II, que no permitía salir al pueblo hebreo de Egipto. Un tercer significado que se le atribuye al simbolismo del huevo, es el fortalecimiento que presentó el pueblo judío al lograr salir de Egipto durante el Éxodo.
El Huevo de Pascua como tal, no tiene relación alguna dentro de las tradiciones judías.

CRISTIANISMO
El hecho de asociar el huevo a la fertilidad y por coincidir la Pascua con la estación primaveral, estación fértil por excelencia, hace que se establezca por toda Europa como símbolo de la Pascua. 
En la Edad Media el intercambio de huevos se hacía con huevos de tortuga a los que se trataba la cáscara mediante diferentes procesos para decorarla. Muchas veces eran verdaderas obras de arte.
La costumbre de esconder huevos pintados en los jardines de las casas, para la alegría y regocijo de los niños que los encuentran, se sigue manteniendo en muchos países. Simboliza la persecución de Jesús por parte de Herodes y los engaños puestos por Dios para evitar ser encontrados.
En Medio Oriente todavía se siguen intercambiando huevos carmesí, para recordar la sangre de Cristo. Los armenios los vacían y los decoran con imágenes de Cristo y de la Virgen. Y en Polonia y Ucrania por Pascua, hacen verdaderas obras de arte con cera fundida sobre su cáscara.
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Ahora bien. Después de este derrotero, por mi parte agradezco la existencia de esta celebración a todas las eras de la humanidad y a las diferentes creencias y religiones del mundo... Ya que todo junto ha desembocado en que mis padres cuando vinieron de visita, me regalaran esta hermosa gallina de chocolate de la fotografía que muy a gusto me voy a zampar, a sabiendas de que el chocolate, es una de mis constantes en el día a día... Eso sí, primero, una tortilla de patata, acompañada de un buen vino riojano y por supuesto de mi compañera Laura.
¡Si es que el día de Pascua tiene algo especial para todos! Para los religiosos, los historiadores, los pasteleros ¡¡Y para nosotras!! ¡Que Laura con su conejo de chocolate y yo con la gallina, nos vamos a poner las botas!

Las últimas palabras de la gallina y su amigo el conejo.


sábado, 16 de abril de 2011

UNA MIRADA HACIA ATRÁS

Pasado el ecuador de este viaje, de esta experiencia en mi vida, puedo mirar hacia atrás y dar un paseo por todas mis sensaciones, revivir pequeños detalles que han significado un paso gigantesco hacia adelante y pasar de sentirme pequeñita como una hormiga, a una persona más compartiendo mi vida en sociedad.

Y es que la llegada a Toulouse no fue fácil. Sí, si, la beca Leonardo, es un programa que te ayuda en todo momento, en la preparación para el viaje, la acogida... Pero me refiero a uno mismo como persona, al interior de cada uno, a mí.

Cuando llegué a esta ciudad, eso sí, con todas las ganas y la ilusión del mundo, me sentí perdida, me pregunté alguna que otra vez por qué estaba aquí y veía mis objetivos personales y profesionales planteados, un poco lejos no... ¡¡Más bien a la altura de la luna!!
Me refugiaba en mi cuarto, con mi compañera, con el ordenador, viendo películas y series en español... Cuando salía de casa y alguien me preguntaba ¿Dónde está ésta calle? ¿Qué hora es? o ¿Por donde se va a tal sitio? Me sentía impotente, anulada e incluso a veces alterada o amenazada, porque unas veces no podía responder por falta de información y de recursos lingüisticos y otras simplemente, porque no entendía absolutamente nada.

Caminaba por las calles, cuando iba sola, con un sentimiento muy grande de pequeñez y con una expresión extraña en la cara, en la que se podía leer claramente: "Chica española perdida en Toulouse". Siempre cogía los mismos caminos para volver a casa y sentía pereza para salir de "mi escondite", porque sabía que una vez sobrepasada la puerta de casa, tenía que conectar un chip de mi cabeza, nuevo y desconocido, llamado francés. 
El mayor quebradero de cabeza era ese. No saber a qué pequeñez me podía enfrentar creyendo de antemano, que sería casi imposible resolverlo por mí misma. 

Pero esta historia, poco a poco, va evolucionando, se va remodelando y todas las personas que hayan vivido un cambio de país entenderá estas sensaciones a la perfección: El antes, el durante y el después...

Después de dos meses y medio en Francia, puedo decir que me siento casi autónoma. Claro que si me tuviera que enfrentar a situaciones como: firmar un contrato en el banco, un juicio o una operación, no tendría vocabulario suficiente, necesitaría alguien que me ayude, por supuesto. Pero con solo dos meses y medio, soy capaz de caminar sola el día a día.

- Puedo recargar el teléfono yo sola: Además de entenderme con el vendedor de las recargas, entiendo lo que me dice el contestador automático del móvil para poder ejecutarla.
- Puedo hacer la compra sin obstáculos, porque entiendo los ingredientes que lleva el producto y puedo entenderme al pagar.
- Puedo mantener una conversación telefónica (Con personas conocidas): Esto quiere decir, que conocen mi situación con el idioma, me conocen un poco y utilizan palabras que puedo entender, además de no correr mucho hablando. Mi primera conversación en francés, duró nada más y nada menos que ¡¡28 minutos!! Quién lo diría hace dos meses...
- Me atrevo a conocer a gente nueva francesa: Una vez que superé el miedo a equivocarme, a pronunciar mal y a decir cualquier barbaridad, puedo mantener una conversación fluida sin problemas. (Hablo más despacio que lo habitual en español, pero en cantidad lo mismo).
- Puedo ejercer de anfitriona si tengo visitas: Puedo traducir las cosas básicas 
- Empiezo a dar nociones a los niños de los grupos del trabajo: Antes me limitaba a intentar entender a Fabio y ahora, preparamos sesiones juntos y yo voy participando poco a poco en la ejecución de la misma.
- Entiendo algunas bromas: Antes no me reía estando con franceses, porque no entendía nada de nada. Ahora, entiendo algunas expresiones, metáforas, ironías... Y cuando entiendes la primera, ¡Es una sensación de plenitud increible! Me sentí integrada y esa sensación es la que hay que conseguir para sentirse bien en una ciudad nueva, en un país nuevo.
- Ahora es ¿Es que lo has entendido?: Antes era un ¿Entiendes? Y normalmente la respuesta era: ¿Puedes repetir?, no estoy segura o no, francamente no he entendido nada. Ahora sin embargo, hay sorpresa por parte de quien va conociendo mi evolución: ¿Es que lo has entendido? Y mi respuesta es: Evidentemente, por supuesto o claro que sí. Me da mucha seguridad y comodidad y además me siento que ya no hace falta un grado tan exagerado de paciencia como antes, para explicarme cualquier cosa.

Antes todos estos verbos: Puedo, entiendo, me atrevo iban con un no por delante y ahora, se ha esfumado. Claramente, tendré otros problemas y sigue habiendo cosas que todavía están lejos de lograrse, lógicamente. Pero todos estos avances, convierten en realidad uno de los dichos más repetidos el la historia: "Querer es poder" y es que teniendo ganas de aprender, de superarse a sí mismo, de conocer y encontrar momentos felices en el más mínimo detalle y por supuesto, creyendo en uno mismo sin decaer:  TODO, ABSOLUTAMENTE TODO, ES POSIBLE.

Y sí, los comienzos son difíciles, nadie dijo lo contrario, pero el camino que comienza estrecho, se va ampliando y vas encontrando recompensas. Por eso, una experiencia como esta, con una oportunidad que te brinda un programa europeo, no hay que dejar pasarla de largo, porque aunque al principio todo puede parecer lejano, extraño, difícil o incluso en ocasiones imposible, la verdad es que ahora, todavía quedándome tiempo aquí, me siento integrada en una cultura, en un idioma y una sociedad diferente a la mía y puedo decir que me siento orgullosa de mi evolución porque para que exista una mejora ha tenido que haber algo que estaba por debajo de un mínimo y que se ha superado. Ese es el logro más grande: Superarse a sí mismo. Superar las situaciones que se nos presentan en la vida, en diferentes contextos, ciudades o idiomas.

Por todo esto, espero que si tienes una oportunidad de viajar, no la desaproveches, porque la satisfacción a la vuelta, estará colmada de vivencias personales únicas y retos que derivarán en un crecimiento personal que te servirá para el resto de tu vida.

miércoles, 13 de abril de 2011

UNA VISITA MUY ESPECIAL

Mis padres estuvieron en Toulouse de visita y fue realmente especial para mí. 
Los dos trabajan mucho y se merecían un descanso. Así que venir a verme, ha sido la excusa perfecta      para cambiar de aires, aunque hayan vuelto a España, posiblemente más cansados de lo que llegaron, porque entre que yo quería enseñarles todo, que la ciudad no es pequeña y que mi orientación más bien es pésima... ¡Dimos más vueltas que una peonza! 
Pero eso sí, todas las vueltas con final feliz: Restaurantes con cositas ricas, un lugar como Carcassonne, los puentes de la ciudad, (jejeje) los desayunos con croissants franceses, (mmmm...) Parques y jardines, vistas bonitas a pesar del nublado... Un fin de semana diferente para los tres, original y muy especial.
Este es un pequeñísimo resumen en imágenes de lo que hicimos:

Vista a la ciudadela de Carcassonne.
A la entrada del castillo en la ciudadela de Carcassonne.

Indagando los rincones del castillo

Paseando entre las dos murallas.

Reponiendo fuerzas. Un buen cassulet nunca falla.

Los jardines japoneses de Toulouse.

Los jardines japoneses.

Dando una vuelta con el tren turístico por Toulouse.

Paseando por debajo del puente Neuf por el río Garona.

"¡Que viva el azuquitar!" En lo alto del jardín de las plantas

En la entrada a los jardines japoneses.

Me alegro muchísimo de que conocierais la ciudad donde estoy viviendo miles de experiencias únicas y sobre todo me alegro de que lo pasarais bien.
Ahora papá ya sabes: Dijiste que te ibas a apuntar a clases de inglés y francés para recorrerte todo el mundo, así que es el momento...
Y tú mamá tranquila que en poco más de un mes regreso a casa. Claro... Que nunca se sabe donde puede estar mi próximo destino o que proyectos puedo tener en la cabeza... Jejejeje...


¡¡¡HASTA PRONTO FAMILIA!!!


lunes, 4 de abril de 2011

NOVEDAD EN EL BLOG

Si estás interesad@ en este blog, ahora puedes enterarte de todo lo que sucede a través del correo electrónico, sin necesidad de abrir la página http://practicasenfrancia.blogspot.com . Todas las actualizaciones, irán directamente a tu cuenta de correo electrónico. 

Ingresa tu dirección en la barra que se encuentra en la parte superior del portal.



Hoy lunes, 4 de abril, desde Toulouse, te deseo que pases un feliz día.

viernes, 1 de abril de 2011

VIERNES ESPECIAL

Hoy es un día especial. 
Mis padres están de camino para visitarme, conocer la ciudad, mi casa y pasar unas mini vacaciones conmigo. ¡Que no se pierdan! Además es viernes y tras una semana de lluvia y cielos nublados, ha salido el sol, la temperatura sube y oigo a los pajarillos desde mi habitación. ¡Qué nervios! Espero que lleguen bien y que les guste lo que he preparado para ellos... 

Es porque para mi es una visita muy especial y esperada, que me siento muy contenta y quiero compartir este momento contigo. Así que he elegido esta fotografía, primaveral, donde tras una mañana de trabajo intenso, paramos un rato para comer al aire libre y tomarnos un té delicioso. 

Sarah, Christine, Fabio y yo, tomando un té después de comer en la puerta de la asociación.

ESTÉS EN ESPAÑA O EN FRANCIA, EN UN HEMISFERIO O EN EL OTRO...

¡¡FELIZ FIN DE SEMANA!!